La Comisión Europea ha presentado hoy una propuesta al Parlamento Europeo y al Consejo relativa a la designación de 2018 como el Año europeo del patrimonio cultural, con lo que pretende destacar el papel del patrimonio cultural europeo en la promoción de un sentimiento de identidad e historia compartidas.

El patrimonio cultural europeo, que abarca desde los yacimientos arqueológicos a la arquitectura y desde los castillos medievales a las tradiciones folclóricas y las artes, es una parte esencial de la identidad y la memoria colectivas de los ciudadanos europeos. La riqueza de la diversidad nacional, regional y local de la UE actúa como un catalizador único de intercambios entre personas de todas las edades, procedencias sociales y culturas. A escala local, el patrimonio cultural europeo favorece la cohesión social y la integración mediante la regeneración de zonas desfavorecidas, la creación de puestos de trabajo con raíces locales y la promoción de un sentimiento compartido de pertenencia a una comunidad. Esto también es cierto a escala europea, cuando los turistas procedentes de Europa y de otras partes del mundo visitan y aprenden más acerca de la Abadía de Cluny en Francia, el archivo de la Corona de Aragón en España o el astillero histórico de Gdańsk en Polonia, por mencionar algunos ejemplos. | RAPID, IP/16/2905, 30.8.2016